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LA PANDEMIA, LA VIREMIA Y UNA NECESIDAD DE TRANSFORMACIÓN IMPRESCINDIBLE…:

CAMBIAR EL MODO DE PENSAR, PENSAR EL MODO DE CAMBIAR

Cambiar el modo de pensar, pensar el modo de cambiar (Revista UNGS 2020):

Una especie parásita, con pautas de consumo especialmente irracionales, se expande hoy sobre el planeta. Es la especie humana. Noticias UNGS conversó con el  Doctor Ing Agr. Walter Pengue sobre las consecuencias de ese parasitismo y de esas irracionales pautas de consumo, y sobre por qué la pandemia que hoy alarma al mundo debe ser pensada como el resultado de un proceso de cambio global de nuestro ambiente.

 

CAMBIAR EL MODO DE PENSAR - W. PENGUE

CAMBIAR EL MODO DE PENSAR – W. PENGUE

El ingeniero agrónomo Walter Pengue es Profesor Titular de Ecología del Instituto del Conurbano de la UNGS y uno de los principales autores del Sexto Reporte del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas, que se presentará en 2022. También es investigador del Grupo de Ecología del Paisaje y Medio Ambiente (GEPAMA) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires. En el marco de la actual pandemia de COVID-19, que es causa de preocupación y de discusión entre expertos en todo el mundo, el especialista conversó con Noticias UNGS sobre las causas del fenómeno, y especialmente sobre el proceso de cambio ambiental global, que incluye como uno de sus indicadores principales una modificación muy significativa de los modos de uso del suelo del planeta.

 

PENSAR EL MODO DE CAMBIAR - W. PENGUE

PENSAR EL MODO DE CAMBIAR – W. PENGUE

El problema, dice Pengue, es la persistencia de una creencia muy inadecuada: “Pensamos desde siempre que los recursos naturales estaban a nuestra disposición para ser explotados a nuestro gusto y placer.” Pero ese serio error tiene consecuencias funestas: “El cambio de uso del suelo genera una pérdida brutal de biodiversidad y la desaparición de entornos naturales que hacen que cada vez le quede menos espacio a las otras especies para vivir en sus entornos. Esto hace que las especies supervivientes se desplacen hacia otros lugares. En definitiva, la salida o la emergencia de especies, que son de todo tipo (entre ellas los virus que alcanzan hasta el sistema humano), llegan justamente como consecuencia de estas transformaciones que estamos generando y que la sociedad mundial no está percibiendo claramente”, asegura Pengue.

 

UNA CIVILIZACIÓN QUE PERDIÓ EL RUMBO...W. PENGUE

UNA CIVILIZACIÓN QUE PERDIÓ EL RUMBO…W. PENGUE

El especialista alerta sobre el hecho de que estamos ejerciendo una presión sin precedentes sobre los recursos naturales del planeta. “Más del 75% de la superficie terrestre ya se encontraría degradada, y esta proporción podría aumentar a más del 90% hacia 2050. A este paso, no quedará nada. Cada año, la humanidad se come el equivalente a la mitad del tamaño de una Unión Europea (4,18 millones de km²). Los números indican también que la mayor parte de la degradación se producirá en la India, la China y el África subsahariana, donde el deterioro de los suelos podría reducir a la mitad la producción de los cultivos, un fenómeno que también está ocurriendo en América Latina y el Caribe”.

 

En 2014, Pengue le advirtió al ex Director General de la Oficina de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente Achin Steiner sobre la relevancia de los suelos, a los que llamó entonces y llama todavía “la canasta de alimentos de la humanidad”. Pengue destaca, didácticamente, que primero viene la deforestación, después la mala e insostenible explotación agropecuaria, luego la degradación y la erosión de los suelos, más tarde la desertificación y finalmente la migración humana. “Uno de los más dramáticos procesos de éxodos humanos”, subraya.

 

Son todos indicadores, observa Pengue, de la grave desaprensión con que la humanidad viene tratando a la naturaleza, con la que desde hace demasiado tiempo sostiene una relación torpemente instrumental. El ambiente se nos presenta como si fuera una fuente inagotable de recursos disponibles para alimentar la tendencia consumista que anima a la actual organización económica del mundo, y que por el otro lado produce la brutal deforestación de vastas áreas del planeta, la pérdida de su biodiversidad, las bioinvasiones, la contaminación y sus múltiples efectos y el cambio climático. Con todo eso unido y combinado, explica Pengue, “tenemos un cóctel perfecto, una tormenta perfecta”. Esta pandemia que hoy padecemos, dice, “es solamente una muestra de los catastróficos efectos que genera la naturaleza cuando no es considerada”. Por eso prefiere hablarnos de sistemas y no de cuestiones coyunturales, y atender, más allá de estas, al tipo de mirada que es necesario tener sobre el cambio ambiental global.

 

En un artículo reciente, Pengue confirma que en 2016 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), programa del que también forma parte, alertó sobre las epidemias zoonóticas y especificó que “el 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos son de origen animal, y que dichas afecciones están estrechamente relacionadas con la salud de los ecosistemas”. El investigador también resalta enfáticamente el último reporte de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), de 2019: “El informe nos alertaba sobre la desaparición de un millón de especies en las próximas décadas y nos decía que nuestro irracional sistema alimentario es uno de los principales drivers (factores directores) de esta transformación y desaparición. Estamos destruyendo el hábitat de estas especies”.

 

Recientemente Pengue participó del primer encuentro virtual mundial de autores del IPCC. Fue la primera vez que un encuentro de este calibre se llevó adelante por esa vía, dada la cancelación, debido a la pandemia de COVID, a la reunión presencial que estaba previsto desarrollar en Quito. El encuentro contó con las intervenciones y los aportes de 270 expertos de 65 países. Preguntado por Noticias UNGS sobre las causas y el desarrollo de la pandemia que hoy conmueve al mundo, explica: “Un virus, presente en el excremento de un murciélago, se deposita sobre un follaje y es consumido por un animal salvaje (posiblemente un pangolín que se alimenta de hormigas). Ese animal llega a los mercados, “los mercados mojados”, de una modernísima ciudad china a través de nuevas ideas provenientes del consumo irracional de los humanos, vinculados con los cambios en algunas pautas alimentarias de ciertos segmentos de altos ingresos en búsquedas de sofisticaciones nutricionales o de nuevas delicatessen, o hasta de algunas medicinas tradicionalesque utilizan partes de animales salvajes.”

 

El problema, indica el investigador, es que esos cambios producen alteraciones en los ritmos de la naturaleza. Y esto, dice Pengue, “es algo en lo que no deberíamos incursionar. Por un lado, destruimos espacios y, por el otro, traemos nuevos elementos hacia nuestros propios entornos. Y hasta dentro de nuestros propios cuerpos. En relación con ello, no pasaría por alto el hecho de que Wuhan, donde se iniciaron los contagios de coronavirus, es una ciudad donde se aloja uno de los laboratorios de biotecnologíamás destacados de toda Asia”, reflexiona. La crisis biológica, social y ambiental en la que estamos atrapados es muy seria, pero justo por eso, opina Pengue, puede ser una oportunidad para cambiar nuestra mirada y empezar a pensar muy seriamente en una serie de transformaciones trascendentes en las economías nacionales y en la economía global. Pengue cita además un muy reciente artículo de Walden Bello, quien coincidentemente destaca también la relevancia de no perder la oportunidad abierta por la crisis para producir cambios necesarios.

 

En efecto: “Estamos frente a una oportunidad para proponernos un cambio civilizatorio, una nueva hoja de ruta hacia una transición socioambiental sostenible”, sostiene Pengue. “La ciencia ha venido avisando sobre los enormes costos que iría a enfrentar la civilización de no cambiar sus formas de producción y de consumo”, dice, y además afirma que “la mirada convencional de la ciencia sobre los problemas ambientales ha sido limitada y hasta sesgada. Es más, hoy nuevamente frente al problema de la pandemia, la expectativa solamente radica en la creación de la nueva vacuna. Ciertamente habrá una vacuna, es cuestión de tiempo, y salvará algunas vidas, quizás hasta las nuestras. Pero de no transformarse las miradas, la intensidad y recurrencia de los impactos ambientales serán cada vez más duras y, de una u otra forma, nos obligarán a cambiar”.

 

Pengue alerta sobre el impacto inmediato en la post pandemia, que, según su visión, estará vinculada con la provisión de comida y el sistema alimentario. El equipo de Agroecología y Economía Ecológica (Agroeco2), que lidera Pengue en el ICO, viene desarrollando, entre otros, el proyecto MASA (Modelos Agrícolas y Sistemas Alimentarios), que ya ha producido algunos avances y resultados vinculados con la compleja situación del sistema agroalimentario global y regional, y que viene señalando que este modelo de producción de alimentos está resquebrajado. “Ya antes de la pandemia global, la crisis económica, social y ambiental era dramática”, subraya Pengue, y agrega: “Es claro que hoy en día, y en la post pandemia, la cuestión será aún peor.”

 

Otro reporte en el que Pengue contribuyó activamente, “Midiendo lo que hay que medir en la agricultura y la alimentación”, de Naciones Unidas Ambiente, lo alertaba, y ponía el foco en lo que Pengue da en llamar los Intangibles Ambientales. Es decir, aquellos valores ambientales y sociales a los que la sociedad global hasta ahora no les había prestado atención y menos aún, valoración. Los enormes volúmenes biofísicos consumidos en el planeta para la satisfacción de un modelo alimentario global irracional muestra, dice el especialista, “la enorme irresponsabilidad de los países en dejar el aspecto más crucial de los humanos, el alimento, bajo el dominio de unas pocas corporaciones mundiales. Hasta ahora, ni gobiernos ni compañías tomaban en cuenta estos valores”.

 

A Pengue le preocupa que el mundo, como dice, “no haya comprendido hasta ahora que para producir esta biomasa se necesitan muy importantes volúmenes de recursos naturales, en especial, suelo, agua y recursos genéticos”. Y ejemplifica: “Cuando exportamos una vaca, exportamos todo lo que ella consumió y se va con ella. Es mucho más que el peso exportado. El caso del suelo es muy importante en tanto, el cambio de uso del suelo como lo hemos dicho inicialmente, es uno de los factores que mayor presión producen sobre los ecosistemas naturales. El cambio es dramático. Pero a veces, los números monetarios de la agricultura pesan por encima de la caja de ahorros natural que existe en el suelo.” Pengue advierte que “la huella ecológica, es decir, la cantidad de tierra necesaria para satisfacer las necesidades básicas y no básicas de cada persona, crece radicalmente. Cada uno de nosotros utiliza al menos dos hectáreas y media para satisfacer sus necesidades. Si dividimos la superficie disponible de unos 14.000 millones de hectáreas por los más de siete mil millones de humanos que somos, nos es claro que nos estamos comiendo el mundo. Y esto es imposible de soslayar. Cada año tenemos menos planeta …”

 

Pengue sonríe y reitera, en tono de alerta, que no podemos perder la oportunidad que nos da la crisis. “Esta puede llegar a ser civilizatoria, y ciertamente es posible que desde allí se logren transformaciones notables, empezando quizás por lo más sencillo: la comida. Cambiar e ir hacia un sistema ecoagroalimentario. Que quiebre las lógicas de las formas de producción actuales, irracionales y contaminantes por otras de base agroecológica, que promuevan el autoconsumo y el consumo local y se acompañen de procesos de rescate a través de la economía social y solidaria. La sociedad que hoy está sufriendo este sistema puede aprovechar la crisis y entender cómo a través de la agroecología es posible comer mejor, barato y soberano y generar un cambio paradigmático, que en un país como la Argentina sería el que pudiera llevarnos de una economía de monocultura sojera a una natural”. Pengue piensa que “esta globalización está terminada”, y que posiblemente haya oportunidad para rescatar otras miradas. “Vivir con lo nuestro”, dice, y la frase lo conduce al recuerdo del momento en que logró reunir en la UNGS, para charlar sobre temas ambientales en unas Jornadas de Economía Ecológica, a Aldo Ferrer, Jorge Morello y José L. Coraggio. “Vamos aprendiendo”, reflexiona.

 

De estos temas habla Pengue en sus cursos, como el actual sobre Cuestiones Ambientales Contemporáneas para la carrera de Ecología, donde destaca que en realidad esos futuros ecólogos, son, más que eso, los “médicos de la naturaleza”. Y así les habla. Ellos, como este grupo de más de treinta alumnos que se reúnen semanalmente (ahora a través de sus charlas remotas) son la base de esta transformación educativa que se propone desde una universidad pública como la UNGS, que ha decidido –dice Pengue– “poner en el centro de sus preocupaciones el problema del ambiente y los derechos de todos los humanos y de todas las especies”. Pengue nos dice que abriga la esperanza de que estas ideas que semana a semana transmite a sus estudiantes alcanzarán y transformarán a miles, y le cambiarán la vida a millones.

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El vaciamiento de las Pampas (Nuevo Libro 2017)

La exportación de nutrientes y el final del granero del mundo

Walter Alberto Pengue

 

EL VACIAMIENTO DE LAS PAMPAS 2017, PENGUE WALTER A.

EL VACIAMIENTO DE LAS PAMPAS 2017, PENGUE WALTER A.

Desde Argentina, la agricultura industrial es mostrada hacia el mundo, como el emergente de un exitoso conjunto de interacciones tecnológicas, financieras, de capacidades construidas y optimización en el uso de los recursos naturales. Se dice que la llamada “segunda revolución de las Pampas” ha significado una conjunción positiva de factores tecnoproductivos en la historia agrícola moderna argentina.

 

Pero esta combinación de prácticas de manejo agronómico como la siembra directa, el uso de organismos genéticamente modificados y la utilización de una carga creciente de agroquímicos, en especial, herbicidas (particularmente glifosato) no incorpora en sus cuentas las externalidades que el mismo modelo genera. Además, esta agricultura, insustentable en el sentido amplio del término, lleva a cambios sociales, económicos, ambientales y logísticos profundos que restringen seriamente

la estabilidad de los sistemas rurales, urbanos y ambientales.

 

La transformación de actividades, la llegada de nuevas tecnologías y de entidades con grandes capacidades financieras y tecnológicas; el desplazamiento de cientos de miles de agricultores de pequeña y mediana escala y su reasignación a nuevas funciones productivas, no sólo están afectando la sostenibilidad social del sector rural, sino también las periferias urbanas y periurbanas de pueblos y ciudades localizadas en la Llanura Chaco-pampeana.

 

A pesar de estas fuertes transformaciones, un componente esencial que atenta contra la estabilidad del propio sistema rural argentino (y de hecho latinoamericano), se relaciona con los intensos cambios en el uso del suelo y por el otro lado, está ligado a la creciente salida de nutrientes y degradación de los suelos de la planicie chacopampeana, poco considerada en cuanto a la estabilidad agroecosistémica del modelo. Ello es extrapolable a toda la Cuenca del Plata.

 

La extracción de estos “intangibles ambientales” (que se van con los granos) y por otra parte, la pérdida de nutrientes (que se van con la erosión hídrica y eólica), afectarán en forma directa la estabilidad del propio sistema como tal, y la geopolítica del territorio transformado. Ello desemboca en una coyuntura poco y pobremente revisada por los responsables de políticas públicas rurales, ambientales y sociales, quienes solo se concentran en el lucro inmediato, sin analizar en profundidad los impactos generados.

La propuesta globalizadora de la agricultura industrial genera un desbalance importante, en especial sobre los flujos de nutrientes que se están moviendo en los distintos subsistemas.

De esta forma, mientras en una parte de la cadena se produce una extracción minera de los principales elementos del suelo, del otro lado – en los lugares donde se consumen alimentos y fibras- se acumulan residuos derivados, produciendo problemas de contaminación.

A finales de la década de los noventa, el flujo neto mundial de NPK (nitrógeno, fósforo y potasio) en el comercio internacional de los commodities agrícolas rondaba los 5 Tg. Este es el momento en que Argentina inicia su paso desde una agricultura de baja intensidad hacia una fuertemente extractiva, sin reposición natural o artificial y con una creciente demanda de insumos y energía. Este gran movimiento de NPK se estima llegará a duplicarse (10 Tg) en el año 2020, variando ampliamente entre regiones, pero asumiendo que para el caso argentino, será directamente creciente y altamente extractivo, completado solo con una reposición de nutrientes sintéticos, y básicamente insustentable.

 

Las regiones “importadoras” de NPK y otros nutrientes, son en especial, la Unión Europea, Asia Occidental, África del Norte y China, mientras que los exportadores son de hecho los principales exportadores de biomasa como los Estados Unidos, Australia, Brasil, Argentina y en estos últimos tiempos la Unión Europea.

La escala en que se está planteando la situación a nivel global y regional, supera el mero abordaje de la contabilización agronómica para convertirse en un problema geopolítico y de seguridad alimentaria global.

No han sido pocas las sociedades que a lo largo de la historia, finalizaron sus períodos como civilización, cuando degradaron los recursos de base (tierras, suelos, agua, biodiversidad), sobre los que se habían nutrido, crecido y desarrollado.

Por ello, es imperativo considerar el funcionamiento de estas economías en el marco de una revisión global de los intercambios y flujos materiales bajo el foco de un metabolismo social que incluya indicadores biofísicos y bio-geoquímicos de sustentabilidad. Este análisis debe considerar otros componentes, tales como el adecuado cálculo de los ciclos de vida, el agua virtual, tierra y suelo virtuales disponibles. Acceder a esta visión integral ayudará al mundo a comprender la irracionalidad de la presión y sobreexplotación de los mejores suelos en el mundo, y la exposición de regiones enteras junto con la afectación de la seguridad ambiental y alimentaria local, regional y global a la que nos estamos exponiendo como sociedad.

Finalmente, es importante asumir, que estos suelos, considerados los mejores del mundo por su calidad y estabilidad productiva, son la “canasta de alimentos” de la humanidad.

Conceptos nuevos como los de “suelo virtual”, “huella de nutrientes” se incorporan como herramientas de análisis sobre la forma en que se usa el recurso más vital del planeta junto con el agua, como lo son el suelo y la tierra.  Temáticas relevantes para la definición de políticas ambientales y agropecuarias de mediano y largo plazo, bajo la mirada geoestratégica de la biopolítica, frente a un mundo que por un lado pide liberalización del comercio como en el marco de la OMC y por el otro, se cierra al flujo internacional de personas pero no de bienes y especialmente de recursos básicos.

 

El libro completo (2017),  puede bajarse libre y gratuitamente aquí. Tambien están disponibles: CULTIVOS TRANSGÉNICOS, HACIA DÓNDE FUIMOS (2016), DINÁMICAS Y PERSPECTIVAS DE LA AGRICULTURA ACTUAL EN LATINOAMERICA (2015) Y EL ULTIMO LIBRO, EL PENSAMIENTO AMBIENTAL DEL SUR (2017):

https://www.researchgate.net/profile/Walter-Pengue

Todos los libros del GEPAMA, de Walter Pengue, tienen distribución a BIBLIOTECAS POPULARES, ESCUELAS, COLEGIOS, UNIVERSIDADES, ENTIDADES PUBLICAS, ONGS, en forma gratuita o pueden bajarse directamente de la página:

https://www.researchgate.net/profile/Walter-Pengue

 

EL PENSAMIENTO AMBIENTAL DEL SUR.  Un ícono del pensamiento ambiental latinoamericano, con quienes lo forjaron: Gligo, Leff, Toledo, Gallopin, Matteucci, Alimonda, Pengue, Aguilar y otros...

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LIBRO. DINÁMICAS Y PERSPECTIVAS DE LA AGRICULTURA ACTUAL EN LATINOAMERICA, WALTER PENGUE 2015

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LIBRO. CULTIVOS TRANSGÉNICOS, ¿HACIA DÓNDE FUIMOS?

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AGROECOLOGIA, AMBIENTE Y SALUD (2018) - Walter Alberto Pengue

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TAJOS EN LA TIERRA - Walter Alberto Pengue y otros (2020)

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Libro ECOLOGICAL ECONOMICS México - Cap de W. Pengue

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